No todos los niños con falla cardíaca necesitan o pueden beneficiarse de un dispositivo de asistencia ventricular. La indicación depende de entender qué está fallando en el corazón, cómo funciona su circulación y cuáles son las condiciones particulares de cada paciente.
Cuando un corazón pediátrico pierde la capacidad de mantener una circulación adecuada, la asistencia ventricular puede convertirse en una herramienta para estabilizar al paciente y permitir que llegue en mejores condiciones a un tratamiento definitivo, como un trasplante cardíaco.
Pero antes de pensar en una bomba, hay una pregunta que orienta todo el proceso: ¿cuál es el mecanismo de la falla cardíaca?
¿Por qué puede fallar el corazón de un niño?
La falla cardíaca pediátrica puede estar relacionada con una miocardiopatía, que compromete directamente el músculo del corazón, o con una cardiopatía congénita, en la que existen alteraciones estructurales y funcionales desde el nacimiento.
En los niños con cardiopatías congénitas también es fundamental conocer cómo está conformada su circulación. Algunos tienen un corazón biventricular, en el que un ventrículo bombea la sangre hacia los pulmones y el otro hacia el resto del organismo. En otros, existe una circulación univentricular, porque uno de los ventrículos no se desarrolló adecuadamente y el otro debe asumir prácticamente todo el trabajo cardíaco.
Esta diferencia no es solamente anatómica. Determina cómo funciona la circulación y puede cambiar por completo la estrategia de tratamiento.
¿Cuándo puede estar indicada una asistencia ventricular?
Los dispositivos de asistencia ventricular pueden estar indicados cuando el problema principal es una falla de bomba: el corazón ha perdido la capacidad de generar la fuerza de contracción necesaria para impulsar la sangre.
También pueden considerarse cuando el corazón se vuelve rígido o restrictivo, dificultando su capacidad para llenarse adecuadamente y, como consecuencia, para mantener un flujo sanguíneo suficiente.
El Dr. Carlos Obando, cirujano cardiovascular de LaCardio, explica que la indicación comienza precisamente por identificar el mecanismo de la falla, “Los dispositivos de asistencia ventricular podrían llegar a estar indicados cuando la causa principal de la disfunción es un déficit de bomba, es decir, el corazón ha perdido la capacidad de hacer una fuerza contráctil que impulse la sangre, o, por el contrario, el corazón se ha tornado rígido y restrictivo, de tal manera que no puede llenarse y tampoco puede bombear.
En estos escenarios, el dispositivo proporciona soporte mecánico al corazón y puede utilizarse con diferentes objetivos: estabilizar al paciente, favorecer una eventual recuperación o servir como puente hacia un trasplante cardíaco.
Una misma tecnología no sirve para todos los corazones
La complejidad aumenta cuando se trata de niños con circulación univentricular. En ellos pueden realizarse diferentes etapas quirúrgicas, como Glenn y Fontan, para establecer una circulación que permita llevar la sangre hacia los pulmones y utilizar el ventrículo funcional principalmente para bombear al resto del organismo.
Con el tiempo, esta circulación puede presentar diferentes formas de deterioro. Puede existir disfunción del ventrículo, alteraciones valvulares, problemas en las conexiones quirúrgicas, anomalías de las arterias pulmonares o aumento de la presión en el circuito venoso.
Por eso, no toda falla cardíaca significa que una asistencia ventricular sea la respuesta. Si el problema predominante está relacionado con la presión elevada del circuito venoso, aumentar el flujo mediante una bomba podría no solucionar la causa de fondo e incluso favorecer una mayor congestión. En determinados pacientes, el trasplante cardíaco puede convertirse entonces en la alternativa definitiva.
¿Cómo se decide qué dispositivo necesita un niño?
No existe un dispositivo universal ni una fórmula que pueda aplicarse de la misma manera a todos los pacientes.
La selección depende de la anatomía, la fisiopatología de la falla cardíaca, el tamaño y peso del niño y sus condiciones particulares.
Como explica el Dr. Obando: “La selección del dispositivo de asistencia ventricular depende de factores como la anatomía del paciente, la fisiopatología en torno a la causa de la disfunción cardíaca, el tamaño, el peso del niño y, básicamente, las condiciones particulares de cada paciente.”
Esto significa que la tecnología debe adaptarse al paciente y no al contrario. La decisión requiere valorar de manera integral la función cardíaca, la anatomía, el tipo de circulación y el estado general del niño.
Un equipo que decide más allá del dispositivo
La asistencia ventricular es una herramienta de alta complejidad, pero su indicación no depende únicamente de la tecnología disponible. Requiere un equipo con experiencia capaz de determinar cuándo puede aportar un beneficio real y cuál debe ser el objetivo del soporte.
En LaCardio, un equipo multidisciplinario estudia cada caso y define la indicación de estos dispositivos de acuerdo con las características específicas de cada paciente.
“En LaCardio, un equipo multidisciplinario se encarga de hacer el estudio y de definir la indicación de este tipo de dispositivos de acuerdo con las características específicas de cada paciente.”, Dr. Carlos Obando, cirujano cardiovascular de LaCardio.
Porque cuando el corazón de un niño necesita apoyo, la pregunta no es solamente qué dispositivo puede utilizarse, sino cuál es la mejor estrategia para ese corazón y para ese paciente.
Este artículo fue redactado y aprobado por el Dr. Carlos Obando, cirujano cardiovascular de LaCardio.
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