Si tu hijo se despierta por la noche porque le duelen las piernas, es normal preguntarse si se trata de los llamados “dolores de crecimiento”. La respuesta es sí: existen, son frecuentes durante la infancia y, en la mayoría de los casos, son benignos. Sin embargo, el nombre puede llevar a una confusión: estos dolores no son causados directamente por el crecimiento de los huesos.
¿Qué son los dolores de crecimiento?
Los llamados dolores de crecimiento corresponden a episodios de dolor en las extremidades, principalmente en las piernas, que aparecen con mayor frecuencia entre los 3 y 12 años. Suelen presentarse al final de la tarde o durante la noche y desaparecer al llegar la mañana.
Generalmente, el dolor afecta ambas piernas, sobre todo los músculos de las pantorrillas, los muslos o la zona detrás de las rodillas. Un niño con este patrón suele encontrarse bien durante el día, caminar con normalidad y continuar realizando sus actividades habituales.
Aunque todavía no existe una causa única comprobada, se ha relacionado con factores como la actividad física y la sobrecarga muscular. Lo importante es entender que crecer, por sí mismo, no debería producir dolor.
“Cuando hablamos de ‘dolores de crecimiento’, es importante recordar que el dolor no significa necesariamente que el niño esté creciendo de manera anormal. Lo fundamental es reconocer el patrón: suelen ser molestias en las piernas, generalmente en ambos lados, que aparecen en la tarde o durante la noche y desaparecen al día siguiente. Si el dolor cambia estas características o afecta la actividad del niño, es necesario valorarlo para descartar otras causas.”, Dr. Jaime Céspedes, pediatra de LaCardio.
¿Cómo saber si el dolor de mi hijo es normal?
Más que fijarse únicamente en la intensidad, es importante observar cuándo aparece, dónde duele y cómo se comporta el niño durante el día.
Los dolores de crecimiento típicos suelen:
- Presentarse en ambas piernas.
- Afectar principalmente los músculos y no una articulación específica.
- Aparecer en la tarde o durante la noche.
- Desaparecer por la mañana.
- Presentarse de manera intermitente, con periodos sin dolor.
- No impedir que el niño camine, juegue o realice sus actividades habituales.
Si tu hijo presenta dolor recurrente y tienes dudas sobre su causa, una valoración pediátrica permite determinar si se trata de un cuadro típico o si requiere estudios adicionales.
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¿Cuándo el dolor de piernas requiere una valoración médica?
No todos los dolores de piernas deben atribuirse al crecimiento. Es recomendable consultar con el pediatra si:
- El dolor aparece solo en una pierna.
- Persiste durante la mañana o durante el día.
- Está localizado en una articulación, como la rodilla o el tobillo.
- Hay inflamación, enrojecimiento, calor, sarpullido o moretones.
- El niño cojea, tiene debilidad o evita caminar.
- El dolor limita sus actividades habituales.
- Se acompaña de fiebre.
- Hay cansancio inusual, pérdida de apetito o pérdida de peso.
Estas características no significan necesariamente que exista una enfermedad grave, pero sí indican que el diagnóstico no debe hacerse únicamente bajo la idea de “son dolores de crecimiento”.
¿Qué puedo hacer para aliviar los dolores de crecimiento?
Cuando el cuadro tiene las características típicas y el pediatra ha descartado otras causas, algunas medidas sencillas pueden ayudar:
- Masajear suavemente las piernas.
- Aplicar calor local de manera segura.
- Realizar estiramientos suaves.
- Dar un baño tibio antes de dormir.
- En algunos casos, utilizar analgésicos pediátricos, siempre siguiendo las indicaciones del profesional de salud.
Los dolores pueden aparecer y desaparecer durante meses o incluso años, pero generalmente no generan consecuencias a largo plazo y tienden a mejorar con el tiempo.
En resumen: ¿los dolores de crecimiento existen?
Sí. Los llamados dolores de crecimiento son un tipo frecuente de dolor en las extremidades durante la infancia y, cuando tienen el patrón característico, suelen ser benignos. Pero el crecimiento no es la causa directa del dolor.
La clave está en reconocer cuándo el dolor corresponde a ese patrón y cuándo aparecen señales que requieren una evaluación médica. Si el dolor es persistente, unilateral, afecta las articulaciones, limita la movilidad o se acompaña de otros síntomas, consulta con un pediatra.
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Este artículo fue redactado y aprobado por el Dr. Jaime Céspedes, pediatra de LaCardio.
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