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¿Cómo crear hábitos que protejan el corazón de los niños?

15 septiembre, 2026 - 8 min de lectura

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¿Cómo crear hábitos que protejan el corazón de los niños?

La salud cardiovascular también se construye durante la infancia. Alimentación, movimiento, sueño y hábitos familiares pueden ayudar a reducir factores de riesgo y favorecer un corazón saludable a lo largo de la vida.

Cuidar el corazón de un niño no empieza cuando aparece un problema de salud. Empieza en las decisiones cotidianas que una familia construye desde los primeros años de vida. Lo que un niño come, cuánto se mueve, cómo duerme y los hábitos que observa en casa hacen parte de una educación para la salud que puede acompañarlo durante muchos años.

Esta prevención es especialmente relevante en Colombia, donde el exceso de peso durante la infancia y la adolescencia representa un desafío de salud pública. La Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) reportó un aumento del exceso de peso en niños de 5 a 12 años, pasando de 18,8 % en 2010 a 24,4 % en 2015. El exceso de peso durante estas etapas puede asociarse con factores de riesgo cardiovascular que persisten en la edad adulta.

1. Convertir la alimentación saludable en un hábito familiar

Una alimentación que favorezca la salud cardiovascular no consiste en imponer dietas restrictivas a los niños. Se trata de hacer que los alimentos naturales sean parte habitual de la mesa familiar.

Frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y otras fuentes de nutrientes deben tener un lugar frecuente en la alimentación, mientras se recomienda limitar el consumo habitual de bebidas azucaradas, productos ultraprocesados y alimentos con cantidades elevadas de sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas.

El ejemplo de los adultos también importa. Los niños aprenden de lo que ven en casa: compartir las comidas, probar diferentes alimentos y evitar que los productos ultraprocesados sean la opción cotidiana puede ayudar a construir preferencias saludables.

Durante los primeros 1.000 días —desde la gestación hasta los dos años— la nutrición tiene además un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo. La lactancia materna y una alimentación complementaria adecuada forman parte de esta etapa.

“La salud cardiovascular se construye a lo largo de la vida y los hábitos que adquirimos desde la infancia pueden acompañarnos durante muchos años. Por eso, más que hablar de restricciones, debemos enseñar a los niños a alimentarse bien, moverse, descansar y reconocer el cuidado de su salud como parte de su vida cotidiana”, explica la Dra. Claudia Stapper, médica especialista en cardiología pediátrica de LaCardio.

2. Hacer del movimiento parte de la rutina

Correr, jugar, bailar, montar bicicleta o simplemente salir al parque son oportunidades para que los niños se mantengan activos. La actividad física no tiene que sentirse como una obligación: el juego también es una forma de cuidar el corazón.

Para niños y adolescentes de 5 a 17 años, la Organización Mundial de la Salud recomienda un promedio de al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa.

Además de contribuir al control del peso, mantenerse activo favorece la condición cardiovascular, fortalece músculos y huesos y ayuda al bienestar general.

En este punto, la participación de la familia puede marcar una diferencia: caminar juntos, jugar al aire libre o elegir actividades que impliquen movimiento permite convertir la actividad física en una experiencia compartida.

¿Tienes dudas sobre la alimentación, el crecimiento o la salud de tu hijo? Una valoración médica con nuestros especialistas puede ayudarte a resolverlas y a saber qué necesita de acuerdo con su edad y sus antecedentes: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

3. Proteger las horas de sueño

Dormir bien también forma parte de los hábitos que favorecen la salud. Las necesidades cambian con la edad: los niños de 6 a 12 años necesitan generalmente entre 9 y 12 horas de sueño, mientras que los adolescentes requieren entre 8 y 10 horas cada noche.

Mantener horarios regulares, establecer una rutina antes de dormir y reducir el uso de pantallas durante la noche puede favorecer un descanso adecuado.

Más que buscar una rutina perfecta, el objetivo es que el sueño tenga un lugar estable dentro de la vida cotidiana del niño.

4. Enseñar hábitos saludables sin convertirlos en prohibiciones

Cuidar el corazón durante la infancia tampoco significa eliminar todos los alimentos que pueden formar parte de una alimentación ocasional ni convertir la salud en una lista de restricciones.

La meta es enseñar a los niños a tomar decisiones saludables y comprender por qué son importantes. Cuando la alimentación equilibrada, el movimiento y el descanso hacen parte de la dinámica familiar, cuidar la salud deja de ser una obligación y se convierte progresivamente en un hábito.

5. No olvidar los controles médicos

Los hábitos saludables son fundamentales, pero no sustituyen los controles médicos. Durante las consultas de crecimiento y desarrollo, el equipo de salud puede hacer seguimiento al peso, talla, desarrollo y, según la edad, a la presión arterial y otros factores relevantes.

Algunos niños pueden necesitar una valoración especializada por antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, síntomas, alteraciones detectadas durante un control o una condición previamente diagnosticada.

Cuidar su corazón también es acompañarlo a crecer sano. Si tienes alguna preocupación sobre su salud cardiovascular, agenda una consulta con nuestros especialistas: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

Este artículo fue redactado y aprobado por la Dra. Claudia Stapper, médica especialista en cardiología pediátrica de LaCardio.

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