Perder el conocimiento, aunque sea durante unos segundos, puede generar preocupación. Este episodio se conoce como síncope y ocurre cuando disminuye de manera transitoria el flujo de sangre que llega al cerebro. En muchas personas puede estar relacionado con situaciones como deshidratación, permanecer mucho tiempo de pie o cambios bruscos de posición. Sin embargo, cuando el desmayo ocurre en una persona con una cardiopatía congénita, no debe asumirse automáticamente como algo benigno.
Las cardiopatías congénitas son alteraciones en la estructura o el funcionamiento del corazón presentes desde el nacimiento. Son los defectos congénitos más frecuentes: los CDC estiman que afectan cerca del 1 % de los nacimientos en Estados Unidos. Además, los avances en diagnóstico, cirugía y tratamiento han permitido que cada vez más personas con estas condiciones lleguen a la adolescencia y la adultez, lo que hace necesario mantener un seguimiento cardiovascular durante toda la vida.
En Colombia, además, el abordaje de estas enfermedades comienza desde etapas tempranas de la vida. El Ministerio de Salud reconoce el tamizaje de cardiopatías congénitas complejas como uno de los componentes del tamizaje neonatal y establece mecanismos para su detección y atención oportuna.
¿Por qué puede ocurrir un desmayo en una persona con cardiopatía congénita?
Existen diferentes causas y no todas tienen la misma gravedad. Entre las principales se encuentran:
Arritmias: algunas alteraciones del ritmo cardíaco pueden hacer que el corazón lata demasiado rápido, demasiado lento o de manera irregular. Esto puede reducir temporalmente la cantidad de sangre que el corazón bombea al cerebro y provocar un síncope.
Obstrucciones al flujo sanguíneo: determinadas enfermedades estructurales, como algunas formas de estenosis aórtica, pueden dificultar la salida de sangre del corazón. El riesgo merece especial atención cuando el desmayo aparece durante el ejercicio.
Alteraciones de la función ventricular: algunas personas con cardiopatías congénitas pueden presentar cambios en la capacidad del corazón para contraerse, incluso años después de una cirugía. Por eso, haber sido operado durante la infancia no significa que el seguimiento cardiovascular deje de ser necesario.
Síncope vasovagal o reflejo: es una causa frecuente de desmayo y puede relacionarse con situaciones como calor, dolor, emociones intensas o permanecer de pie durante mucho tiempo. Aun así, en una persona con una cardiopatía congénita es importante establecer primero si existe una causa cardíaca.
La Dra. Claudia Stapper, especialista en cardiología pediátrica de LaCardio, explica: “En un paciente con cardiopatía congénita, la aparición de desmayos no debe asumirse como algo inocuo. Puede ser la primera manifestación de una arritmia grave o de una obstrucción importante al flujo sanguíneo. Por tal razón, es obligatoria una valoración integral y oportuna por cardiología”.
¿Cuándo un desmayo requiere atención médica?
Un síncope merece una valoración especialmente cuidadosa cuando:
- Ocurre durante el ejercicio o inmediatamente después.
- Aparece acompañado de palpitaciones o dolor en el pecho.
- Se presenta estando acostado o sin un desencadenante claro.
- La recuperación es lenta o existe confusión posterior.
- Hay antecedente de cirugía cardíaca o una cardiopatía congénita compleja.
- Existe antecedente familiar de muerte súbita o enfermedades cardíacas hereditarias.
Si tienes una cardiopatía congénita y has presentado un desmayo, una valoración especializada puede ayudar a identificar si existe una alteración del ritmo, del funcionamiento del corazón o de su anatomía.
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¿Qué exámenes pueden realizarse después de un desmayo?
La evaluación comienza con la historia clínica, los antecedentes de la cardiopatía, un examen físico y un electrocardiograma. Según los hallazgos, el especialista puede solicitar un ecocardiograma, monitoreo Holter, prueba de esfuerzo u otros estudios cardiovasculares. En algunos pacientes pueden ser necesarios estudios electrofisiológicos o imágenes cardíacas más avanzadas.
El tratamiento dependerá de la causa. Puede incluir seguimiento, medicamentos, procedimientos para tratar una arritmia o, en casos seleccionados, dispositivos como un marcapasos o un desfibrilador. Las personas con cardiopatías congénitas complejas pueden beneficiarse de equipos especializados y multidisciplinarios, especialmente durante la transición de la atención pediátrica a la de adultos.
El seguimiento también es parte del cuidado
Una cardiopatía congénita puede requerir vigilancia incluso cuando la persona se siente bien. Las recomendaciones actuales destacan la importancia del seguimiento especializado a largo plazo, porque algunas complicaciones pueden aparecer años después del diagnóstico o de una intervención.
Un desmayo no siempre significa que exista una complicación grave, pero en una persona con cardiopatía congénita sí es una señal que merece ser investigada. Reconocerla y consultar oportunamente permite entender qué está ocurriendo y tomar decisiones de cuidado basadas en la condición particular de cada paciente.
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Este artículo fue redactado y aprobado por la Dra. Claudia Stapper, especialista en cardiología pediátrica de LaCardio.
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