¿Cómo podemos ayudarte?

Especialidad Portafolio

¿Cuándo el dolor en niños requiere atención médica?

25 agosto, 2026 - 8 min de lectura

Compartir en: Facebook Linkedin Twitter Email
¿Cuándo el dolor en niños requiere atención médica?

En Urgencias Pediátricas, el dolor es uno de los motivos más frecuentes de consulta. Aprender a interpretar sus señales puede ayudar a detectar a tiempo situaciones que requieren atención médica.

En un servicio de Urgencias Pediátricas, el dolor puede manifestarse de muchas formas. A veces se expresa como un llanto inconsolable en un lactante que aún no puede decir qué le duele. En otras ocasiones es un niño mayor que señala con precisión una zona del cuerpo, como el abdomen. Y, en ciertos casos, el dolor se manifiesta de manera más silenciosa: en un cambio en la mirada, en la forma de interactuar o en el comportamiento habitual del niño.

El dolor es, de hecho, uno de los motivos más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias pediátricas. Un estudio realizado en Estados Unidos encontró que el 55,6 % de las consultas pediátricas a urgencias estaban relacionadas con dolor; otro estudio multicéntrico realizado en servicios de urgencias pediátricas en España encontró dolor en el 53,1 % de los pacientes evaluados.

Sin embargo, el dolor infantil puede ser difícil de interpretar, especialmente en los niños más pequeños.

Como explica la Dra. María Alejandra Echeverri, pediatra de LaCardio: “En los niños, el dolor muchas veces no se expresa con palabras, sino con cambios en su comportamiento. Por eso, observar cómo actúa un niño y escuchar a sus cuidadores puede ser clave para entender lo que realmente está ocurriendo”.

El lenguaje del dolor en la infancia

A diferencia de los adultos, los niños —especialmente los más pequeños— no siempre pueden describir con precisión lo que sienten. En ellos, el dolor puede manifestarse a través de cambios en su conducta.

Algunos niños dejan de jugar, comen menos o pierden el apetito. Otros se aíslan, se tornan irritables o presentan alteraciones en el sueño.

Por eso, durante una valoración pediátrica no solo importa preguntar “¿dónde te duele?”. También es importante observar cómo se comporta el niño, cómo se mueve, cómo interactúa y qué cambios han identificado sus cuidadores.

La valoración del dolor infantil requiere tener en cuenta la edad, el desarrollo, la capacidad del niño para comunicarse y las características del dolor. Escuchar al paciente y a su familia hace parte de esa evaluación.

Confía la salud de tus hijos en los especialistas de LaCardio. Agenda tu consulta aquí: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

Entre lo frecuente y lo urgente

La mayoría de los episodios de dolor en la infancia no corresponden a enfermedades graves. Infecciones, traumatismos, molestias musculares y algunas causas gastrointestinales pueden producir dolor y resolverse sin complicaciones.

Sin embargo, existen situaciones en las que el dolor requiere una evaluación médica oportuna.

Por ejemplo:

  • Un dolor abdominal que aumenta o progresa, especialmente cuando se acompaña de otros síntomas, puede requerir descartar condiciones como la apendicitis, una de las principales causas de abdomen agudo quirúrgico en niños.
  • Un dolor de cabeza acompañado de alteraciones neurológicas, vómitos persistentes, cambios en el estado de conciencia u otros signos de alarma requiere valoración médica.
  • Un dolor torácico en niños suele tener causas diferentes a las enfermedades cardiacas y, en la mayoría de los casos, no es de origen cardíaco. Sin embargo, cuando aparece durante el ejercicio o se acompaña de pérdida de conciencia, merece una evaluación especializada.

El reto no consiste en diagnosticar en casa, sino en reconocer cuándo un síntoma necesita ser valorado por un profesional.

¿Cuándo el dolor en niños debe generar una alerta?

Más allá de la intensidad, existen características que pueden indicar la necesidad de una valoración médica temprana.

Algunas señales de alerta son:

  • Dolor persistente o que empeora progresivamente.
  • Dolor acompañado de fiebre y deterioro del estado general.
  • Vómitos repetidos o incapacidad para tolerar líquidos.
  • Cambios importantes en el comportamiento, somnolencia inusual o alteración del estado de conciencia.
  • Dificultad para respirar.
  • Dificultad marcada para caminar o movilizarse.
  • Dolor después de un traumatismo importante.
  • Dolor torácico asociado al ejercicio o acompañado de desmayo.

Estas señales no significan necesariamente que exista una enfermedad grave. Su importancia está en que pueden indicar que el niño necesita una evaluación clínica para identificar la causa y determinar el manejo adecuado.

En Urgencias Pediátricas, las decisiones no dependen únicamente de la descripción del dolor. También se considera el estado general del niño, sus signos vitales, la exploración física y la evolución de los síntomas.

La ciencia también escucha a los padres

La toma de decisiones se apoya en la historia clínica, el examen físico, las escalas de valoración y la evidencia científica. Pero en pediatría existe otro elemento que puede aportar información importante: la percepción de los cuidadores.

Los padres y las personas que acompañan habitualmente al niño conocen su comportamiento cotidiano. Por eso, pueden identificar cambios que no siempre son evidentes durante una consulta breve.

Decir “mi hijo no está como siempre” puede parecer una descripción subjetiva, pero constituye información clínica que debe escucharse y contextualizarse junto con los demás hallazgos de la valoración.

Escuchar a la familia también hace parte del acto médico.

Más que aliviar el dolor

Atender el dolor en Urgencias Pediátricas no significa únicamente medir su intensidad y administrar un analgésico. También implica buscar su causa, valorar su evolución y determinar si existe alguna condición que requiera tratamiento específico.

El dolor agudo puede generar ansiedad tanto en el niño como en su familia y, cuando no se evalúa y trata adecuadamente, puede aumentar el malestar y afectar la experiencia de atención en salud. La valoración y el manejo oportunos forman parte integral del cuidado pediátrico.

Por eso, cada consulta por dolor representa una oportunidad para diagnosticar, aliviar y orientar.

Escuchar antes de que sea tarde

El dolor en un niño nunca debe ignorarse, pero tampoco significa automáticamente que exista una emergencia. La clave está en reconocer cómo se presenta, qué otros síntomas lo acompañan, cómo evoluciona y cómo se encuentra el niño en general.

¿Tu hijo presenta un dolor que te preocupa? Una valoración pediátrica oportuna puede ayudar a identificar su causa y definir el manejo adecuado. Agenda una consulta con nuestros especialistas: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

Este artículo fue redactado y aprobado por la Dra. María Alejandra Echeverri, pediatra de LaCardio.

Últimas publicaciones

Ayúdanos a salvar más corazones

Cada año, llegamos a más de 12 departamentos de Colombia para realizar brigadas de diagnóstico cardiovascular.

¡Quiero donar!
Banner