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¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis hepática en fase terminal?

20 agosto, 2026 - 8 min de lectura

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¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis hepática en fase terminal?

La cirrosis hepática es una de las enfermedades del hígado más graves y, al mismo tiempo, una de las más silenciosas. Durante años puede avanzar sin causar síntomas evidentes, mientras el hígado pierde progresivamente su capacidad para cumplir funciones esenciales como eliminar toxinas, producir proteínas, fabricar factores de coagulación y metabolizar medicamentos.

En Colombia, esta enfermedad representa un importante reto de salud pública. El consumo nocivo de alcohol, la enfermedad por hígado graso asociada a obesidad y diabetes, así como las hepatitis virales, continúan siendo las principales causas de cirrosis. Según el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud (INS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), una gran parte de las complicaciones podrían prevenirse si los pacientes fueran diagnosticados y tratados antes de que el hígado perdiera su capacidad de funcionar.

El problema es que muchas personas solo descubren que tienen cirrosis cuando aparecen complicaciones graves. Por eso, reconocer las señales de alarma puede marcar la diferencia entre recibir tratamiento oportuno o enfrentar una emergencia médica.

¿Qué significa que la cirrosis esté en una fase terminal?

Cuando los médicos hablan de una cirrosis en fase terminal o cirrosis descompensada, quieren decir que el hígado ya no puede realizar adecuadamente las funciones que mantienen el equilibrio del organismo.

En este punto, la enfermedad deja de afectar únicamente al hígado. También puede comprometer el funcionamiento del cerebro, los riñones, el sistema digestivo y la circulación sanguínea.

No ocurre de un día para otro. Es el resultado de años de inflamación y cicatrización del hígado hasta que el órgano ya no logra compensar el daño acumulado.

Estas son las señales que no deberías ignorar

Los síntomas pueden aparecer de manera gradual o presentarse repentinamente.

La piel y los ojos se ponen amarillos: La ictericia ocurre porque el hígado ya no logra eliminar correctamente la bilirrubina, una sustancia que normalmente procesa y elimina del organismo.

Aunque muchas personas creen que solo cambia el color de la piel, también puede aparecer orina muy oscura, heces claras y una intensa picazón.

El abdomen comienza a aumentar de tamaño: Uno de los signos más frecuentes de una cirrosis avanzada es la ascitis, una acumulación de líquido dentro del abdomen.

Al principio puede sentirse como inflamación o aumento de peso, pero con el tiempo el abdomen crece de forma evidente, dificulta respirar, disminuye el apetito y hace incómodo caminar o acostarse.

Además del malestar, la ascitis aumenta el riesgo de desarrollar infecciones graves que requieren atención inmediata.

El hígado también puede afectar el cerebro: Una de las complicaciones menos conocidas es la encefalopatía hepática.

El hígado funciona como un filtro que elimina sustancias tóxicas de la sangre. Cuando deja de hacerlo, esas toxinas llegan al cerebro y alteran su funcionamiento.

Al principio puede manifestarse como dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, cambios en el sueño o irritabilidad. Conforme la enfermedad avanza, la persona puede presentar desorientación, dificultad para hablar, somnolencia excesiva e incluso perder el estado de conciencia.

Esta es una urgencia médica.

Sangrado digestivo: La cicatrización del hígado aumenta la presión dentro de la vena porta, fenómeno conocido como hipertensión portal.

Como consecuencia, se forman várices en el esófago o el estómago que pueden romperse y producir un sangrado abundante.

Vomitar sangre o presentar deposiciones negras son síntomas que requieren acudir inmediatamente al servicio de urgencias.

Fatiga extrema y pérdida de masa muscular: Cuando el hígado deja de producir adecuadamente proteínas y de procesar los nutrientes, el organismo empieza a consumir su propia masa muscular.

La persona puede sentirse cada vez más débil, perder peso sin proponérselo y experimentar un cansancio que limita incluso actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o levantarse de la cama.

Si tienes hígado graso, hepatitis, consumes alcohol de forma frecuente o ya te diagnosticaron una enfermedad hepática, no esperes a presentar estas complicaciones. Una valoración temprana con un especialista puede prevenir el avance de la enfermedad y proteger la función de tu hígado: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

Hay síntomas que requieren atención inmediata

Si tú o un familiar con cirrosis presenta alguno de estos signos, no esperen a la siguiente consulta médica.

Busquen atención de urgencias si aparece:

  • Vómito con sangre.
  • Heces negras o con sangre.
  • Confusión repentina o dificultad para despertar.
  • Dolor abdominal intenso acompañado de fiebre.
  • Aumento rápido del tamaño del abdomen.
  • Dificultad para respirar.
  • Disminución importante en la cantidad de orina.
  • Color amarillo que aparece rápidamente en la piel o los ojos.

Estas complicaciones pueden poner en riesgo la vida si no reciben tratamiento oportuno.

¿La cirrosis en fase terminal tiene tratamiento?

Aunque la cicatrización del hígado generalmente no puede revertirse, esto no significa que no haya opciones de tratamiento.

Hoy existen medicamentos y procedimientos que permiten controlar muchas de las complicaciones, mejorar la calidad de vida y disminuir el riesgo de nuevas descompensaciones. En algunos pacientes también puede ser necesario realizar drenajes de líquido abdominal, controlar el sangrado digestivo mediante endoscopia o tratar la encefalopatía hepática.

Cuando el daño hepático es muy avanzado, el equipo médico puede evaluar la posibilidad de un trasplante de hígado, que actualmente es el tratamiento definitivo para pacientes seleccionados.

Además, todas las personas con cirrosis deben mantenerse en vigilancia porque presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Por eso, las guías internacionales recomiendan realizar controles periódicos con ecografía hepática, incluso cuando el paciente se siente bien.

«La mayoría de los pacientes no llega a una fase avanzada de un día para otro. Generalmente existen señales que permiten identificar que la enfermedad está progresando. Consultar de manera temprana, asistir a los controles y tratar la causa de la cirrosis puede disminuir complicaciones, mejorar la calidad de vida e incluso permitir que algunos pacientes sean candidatos a un trasplante hepático antes de que aparezcan situaciones críticas.», Dr. Geovanny Hernández, Líder Médico de Gastroenterología de LaCardio.

Cuidar tu hígado hoy puede cambiar tu futuro

La cirrosis es una enfermedad seria, pero no todas las personas evolucionan hacia una fase terminal. Identificar la enfermedad en sus primeras etapas, controlar factores como el consumo de alcohol, la obesidad, la diabetes o las hepatitis virales, y mantener un seguimiento médico especializado puede hacer una diferencia importante.

En salud, esperar a que aparezcan los síntomas casi nunca es la mejor estrategia. Cuando el hígado empieza a dar señales de alarma, significa que ha trabajado durante mucho tiempo intentando compensar el daño.

En LaCardio contamos con especialistas en gastroenterología y enfermedades hepáticas que acompañan a los pacientes desde el diagnóstico hasta el manejo de enfermedades complejas del hígado. Si tienes factores de riesgo o presentas alguno de estos síntomas, agenda una valoración y recibe un diagnóstico oportuno respaldado por medicina basada en la evidencia y un equipo humano comprometido con tu bienestar.

Confía tu salud en los expertos de LaCardio. Agenda tu consulta aquí: https://www.lacardio.org/citas-y-teleconsultas/

Este artículo fue redactado y aprobado por el Dr. Geovanny Hernández, Líder Médico de Gastroenterología de LaCardio.

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