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¿Cuáles son las preguntas más rutinarias que llegan en consulta sobre la lactancia materna?

14 agosto, 2026 - 8 min de lectura

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¿Cuáles son las preguntas más rutinarias que llegan en consulta sobre la lactancia materna?

Sandra todavía recuerda esa primera noche en casa con su bebé recién nacido. Entre el cansancio y la emoción, una pregunta no la dejaba tranquila: “¿estará tomando suficiente leche?”. Después vinieron muchas más: ¿es normal que llore después de comer?, ¿por qué me duele al amamantar?, ¿qué va a pasar cuando tenga que volver al trabajo? Como ella, miles de madres en Colombia descubren que la lactancia materna no siempre es tan sencilla como imaginaron durante el embarazo. Es un proceso de aprendizaje para el bebé y para toda la familia, y la mayoría de sus obstáculos pueden superarse con información confiable y acompañamiento oportuno.

¿Mi bebé ya tiene que comer si apenas nació?

Sí. Lo ideal es iniciar la lactancia dentro de la primera hora de vida, en contacto piel con piel con la madre. En esos primeros días el bebé recibe calostro: una leche espesa, dorada y en poca cantidad, pero perfectamente suficiente para un estómago recién nacido que todavía es diminuto. Diversas organizaciones internacionales de salud coinciden en que la lactancia materna es el estándar de referencia para la alimentación infantil, con beneficios médicos y de desarrollo tan sólidos que la convierten en una prioridad de salud pública, no solo en una decisión personal de cada familia.

La leche materna es mucho más que un alimento

Durante los primeros meses de vida, el cuerpo del bebé necesita mucho más que calorías. Su cerebro crece a una velocidad extraordinaria, su sistema digestivo apenas madura y todos sus órganos siguen en desarrollo. En ese proceso, la leche materna cumple un papel que ninguna fórmula infantil logra igualar: es un tejido vivo, no un producto estático, y su composición se ajusta día a día —incluso toma a toma— a lo que ese bebé en particular necesita. A nivel macro, aporta la combinación exacta de proteínas, grasas esenciales para el desarrollo cerebral y carbohidratos que el bebé puede digerir sin esfuerzo; a nivel micro, contiene vitaminas, minerales, enzimas y factores de crecimiento que apoyan su maduración intestinal e inmunológica.

¿Qué tiene la leche materna que no tenga una fórmula infantil?

Anticuerpos, células inmunológicas vivas y una composición que cambia según la edad del bebé, la hora del día e incluso si está enfermo. Ninguna fórmula puede replicar esa capacidad de adaptación biológica en tiempo real. Por eso continúa siendo el alimento de referencia durante los primeros seis meses de vida.

¿Debo darle agua si hace mucho calor?

No. Durante los primeros seis meses, la leche materna cubre también las necesidades de hidratación del bebé, incluso en climas cálidos como los de buena parte de Colombia. Dar agua u otros líquidos antes de los 6 meses puede llenar el estómago del bebé, reducir su consumo de leche y aumentar el riesgo de infecciones.

Un escudo natural

Cada toma es también una lección para las defensas del bebé. La leche materna contiene anticuerpos, células inmunológicas vivas y compuestos antiinflamatorios que el bebé aún no puede producir por sí mismo; este aporte es especialmente valioso en los primeros días, cuando el calostro actúa casi como una vacuna natural. La evidencia acumulada en los últimos años confirma que los bebés amamantados presentan menos infecciones respiratorias, menos diarreas y menos episodios de otitis, con un efecto protector que se extiende bastante más allá del periodo de lactancia. También se ha documentado una asociación con menor riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2 en la infancia y la vida adulta, así como con un mejor desempeño cognitivo y escolar.

El vínculo que se construye en cada toma

Amamantar no es solo un acto nutricional: es también un espacio de comunicación entre madre e hijo, que empieza desde el contacto piel con piel en la primera hora de vida.

¿Por qué insisten tanto los doctores en el contacto piel con piel?

Porque tiene beneficios medibles y comprobados: ayuda a regular la temperatura y el ritmo cardiaco del bebé, reduce el riesgo de hipoglucemia, facilita el inicio de la lactancia y fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo desde el primer momento. Por eso el personal de salud insiste en mantener a la madre y al bebé juntos desde el nacimiento, sin apuros ni separaciones innecesarias.

Este vínculo también protege a la madre: amamantar favorece la recuperación después del parto, ayuda a disminuir el sangrado posparto y se ha asociado con menor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y cáncer de mama y de ovario. Además, contribuye al bienestar emocional durante el posparto, un periodo en el que muchas mujeres se sienten especialmente vulnerables.

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Cómo se establece la lactancia en los primeros días

Los primeros días son claves para construir una rutina de lactancia efectiva, y eso depende de tres factores: un ambiente adecuado, la hidratación de la madre y una técnica correcta.

Si todavía no me sale leche… ¿mi bebé se va a quedar con hambre?

No. La producción de leche en mayor cantidad (lo que se conoce como la “bajada de la leche”) suele ocurrir entre el segundo y el cuarto día después del parto. Mientras tanto, el calostro cubre las necesidades del bebé. Amamantar con frecuencia desde el inicio es, además, la mejor forma de estimular esa producción.

¿Cada cuánto debo amamantar?

A libre demanda, siguiendo las señales de hambre del bebé y no un horario estricto. En las primeras semanas esto suele significar entre 8 y 12 tomas al día. Alimentar con esa frecuencia ayuda a mantener la producción de leche y a prevenir la ictericia y la pérdida excesiva de peso en el recién nacido.

Pasos para una lactancia materna adecuada

La técnica se puede aprender y se puede corregir. Estos son los pasos que un profesional de salud revisa en cada consulta de lactancia, y que toda madre puede tener presentes en casa:

  1. Prepara el ambiente: Busca un lugar tranquilo, sin ruidos ni afán, con una temperatura agradable. El estrés y las prisas dificultan el reflejo de bajada de la leche.
  2. Ponte cómoda: Siéntate en un sofá o sillón con buen respaldo, apoya la espalda, usa una almohada o cojín de lactancia para sostener al bebé a la altura del pecho, y mantén los pies apoyados en el suelo o en un banquito.
  3. Verifica al bebé: Que esté tranquilo, con el pañal limpio y ni muy dormido ni muy alterado; un bebé demasiado inquieto puede tener más dificultad para engancharse bien.
  4. Coloca la posición correcta: Acerca al bebé al pecho —no el pecho al bebé—, con su cuerpo de frente al de la madre, barriga con barriga, y con oreja, hombro y cadera alineados en una misma línea.
  5. Espera el agarre: Roza el labio superior del bebé con el pezón, espera a que abra bien la boca y, en ese momento, acércalo con rapidez al pecho.
  6. Comprueba el agarre: La boca debe estar muy abierta, los labios evertidos hacia afuera (no hacia adentro), el mentón pegado al pecho y debe verse más areola por encima del labio superior que por debajo.

“¿Cómo sé si mi bebé agarra bien el pecho?”

Un buen agarre no debería doler más allá de una leve sensibilidad los primeros días. Si el dolor persiste, casi siempre indica que algo en el agarre o la postura debe ajustarse —no algo que la madre deba simplemente soportar—, y vale la pena pedir ayuda a un profesional entrenado en lactancia antes de que se convierta en una razón para abandonar.

  1. Observa la succión: Una succión efectiva es lenta y profunda, con pausas, y se alcanza a escuchar al bebé tragar. Las mejillas deben verse redondeadas, no hundidas.
  2. Alterna los pechos: Deja que el bebé vacíe bien un pecho antes de ofrecer el otro; esto asegura que reciba tanto la leche inicial como la final, más rica en grasa.
  3. Cierra la toma con calma: Después de amamantar, ayuda al bebé a eructar y obsérvalo: un bebé satisfecho suelta el pecho de forma espontánea, se relaja y suele quedarse tranquilo o dormido.

¿Hasta cuándo se recomienda amamantar?

Los organismos internacionales de referencia en salud materno-infantil recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, a partir de ahí, continuar amamantando junto con una alimentación complementaria adecuada para la edad, hasta los 2 años o más, mientras la madre y el niño así lo deseen. No existe una lactancia “perfecta”: existen familias que aprenden cada día y que, con el apoyo oportuno, logran sostenerla el tiempo que se proponen.

Las dificultades que enfrentan las madres en Colombia

A pesar de los beneficios ampliamente documentados, mantener la lactancia materna exclusiva sigue siendo un reto para buena parte de las familias colombianas. Según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), solo alrededor de 36 % de los menores de 6 meses en el país reciben lactancia materna exclusiva, muy por debajo de las metas internacionales recomendadas. El dolor o las dificultades de agarre en los primeros días, la falta de acompañamiento profesional oportuno y la promoción poco regulada de fórmulas infantiles están entre las razones más frecuentes de abandono temprano.

¿Qué pasa cuando debo regresar al trabajo?

Muchas madres logran continuar la lactancia mediante la extracción y conservación adecuada de la leche materna, con el apoyo de la familia y del entorno laboral. La reincorporación temprana al trabajo es, sin embargo, una de las razones más frecuentes por las que la lactancia exclusiva se interrumpe antes de lo recomendado, sobre todo cuando no hay un espacio adecuado ni tiempo protegido para extraerse leche durante la jornada.

Estas dificultades pesan de forma distinta según el contexto familiar. En Colombia, una proporción importante de los hogares tiene jefatura femenina y muchas madres crían sin el apoyo constante de una pareja presente, lo que reduce el tiempo, el descanso y la red de apoyo disponibles para sostener la lactancia. Aunque existen avances normativos —como la ampliación de la licencia de maternidad y la ley que exige salas amigas de la familia lactante en los entornos laborales—, su cumplimiento sigue siendo desigual, y muchas mujeres en la economía informal quedan por fuera de esa protección. La evidencia disponible coincide en que el acompañamiento cercano —ya sea de profesionales de la salud, de otras madres con experiencia o de la propia familia— aumenta de forma significativa las probabilidades de sostener la lactancia exclusiva y mejora el bienestar emocional de la madre durante el posparto.

Ninguna madre debería sentir que una lactancia interrumpida es un fracaso personal. Cuando la lactancia exclusiva no es posible por razones médicas, laborales o de cualquier otro tipo, cualquier cantidad de leche materna sigue aportando beneficios, y siempre hay alternativas seguras que un pediatra puede ayudar a construir junto con la familia.

“La lactancia materna es mucho más que la forma de alimentar a un recién nacido. Es una intervención que aporta beneficios comprobados para la salud física, inmunológica y emocional del bebé, al tiempo que protege la salud de la madre. Cuando existen dificultades, buscar apoyo oportuno permite resolver la mayoría de los problemas y favorece una lactancia exitosa.”, Dr. Jaime Céspedes, Líder Médico del Hospital Pediátrico LaCardio.

La lactancia también necesita un equipo

Aunque solo la madre puede amamantar, el éxito de la lactancia nunca depende exclusivamente de ella. La pareja, cuando está presente, puede apoyar con las tareas del hogar, la extracción y el almacenamiento de la leche, y el acompañamiento emocional. Los profesionales de la salud cumplen igualmente un papel fundamental para resolver dudas a tiempo y evitar que dificultades manejables se conviertan en el fin de la lactancia.

En CardioKids creemos que cuidar la salud empieza desde el nacimiento. Por eso acompañamos a las madres y sus familias con un equipo multidisciplinario comprometido con brindar orientación basada en evidencia y un cuidado cercano, humano y oportuno en cada etapa del desarrollo del recién nacido.

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Este artículo fue aprobado y redactado por el Dr. Jaime Céspedes, Líder Médico del Hospital Pediátrico LaCardio

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