Relojes deportivos, bandas de frecuencia cardiaca, anillos inteligentes y otros dispositivos wearables hacen parte cada vez más del entrenamiento de quienes corren, montan bicicleta, nadan o practican diferentes disciplinas. Hoy es posible terminar una sesión y conocer en segundos la frecuencia cardiaca, las calorías estimadas, el nivel de oxígeno, la distancia recorrida, el ritmo, el sueño e incluso indicadores de recuperación.
Pero tener estos datos no significa necesariamente saber interpretarlos. Un número aislado no cuenta toda la historia sobre cómo está respondiendo el cuerpo al ejercicio. Los wearables pueden ser herramientas útiles para conocer tendencias y acompañar el entrenamiento, pero sus mediciones dependen del dispositivo, la actividad realizada y las condiciones en las que se obtiene el dato.
¿Los datos del wearable son suficientes para saber si puedo hacer ejercicio?
No. Los dispositivos pueden aportar información valiosa sobre la respuesta del organismo durante el entrenamiento, pero no sustituyen una valoración médica ni permiten determinar por sí solos si una persona está preparada para participar en una competencia.
Para quienes entrenan o participan en carreras, especialmente cuando existen factores de riesgo cardiovascular, una valoración precompetitiva permite conocer de manera más completa el estado de salud y las condiciones para realizar actividad física de alta intensidad.
“Es ideal que toda persona que corra o participe en carreras, y más si tiene factores de riesgo cardiovascular, se realice una valoración precompetitiva. Esta valoración la realiza un deportólogo o un cardiólogo deportivo y permite conocer el estado físico, identificar factores de riesgo y determinar si se requieren estudios adicionales antes de la competencia.”, Dr. Jorge Bustos, especialista en cardiología de LaCardio.
Esta valoración puede incluir anamnesis, examen físico, electrocardiograma y, de acuerdo con las características de cada persona, exámenes adicionales. Más que buscar un único resultado, permite obtener una visión integral de la condición cardiovascular y física de quien va a realizar la actividad.
El Dr. Bautista señala que esta evaluación cobra especial importancia en mujeres y hombres mayores de 35 años o en personas que tienen factores de riesgo cardiovascular.
¿Qué información pueden medir los wearables?
Dependiendo del dispositivo, un wearable puede registrar o estimar diferentes variables:
- Frecuencia cardiaca: muestra cuántas veces late el corazón por minuto y permite observar cómo responde ante diferentes intensidades de ejercicio.
- Zonas de frecuencia cardiaca: ayudan a clasificar la intensidad del entrenamiento. Sin embargo, los rangos son aproximados y pueden variar según la edad, condición física, medicamentos y características individuales.
- Variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV): refleja las variaciones en los intervalos entre latidos y puede utilizarse como uno de los indicadores relacionados con recuperación y carga fisiológica.
- Saturación de oxígeno (SpO₂): algunos dispositivos la estiman mediante sensores ópticos.
- Sueño y recuperación: utilizan diferentes variables para generar estimaciones sobre descanso y recuperación.
- Ritmo, distancia, velocidad y carga de entrenamiento: son especialmente utilizados para controlar el rendimiento deportivo.
Estas mediciones pueden ayudar a reconocer tendencias personales, pero no todas tienen el mismo nivel de precisión.
¿Qué tan confiables son los datos de un reloj deportivo?
Esta es una de las preguntas más importantes para cualquier deportista.
La respuesta es: depende de qué se está midiendo y en qué condiciones.
Un reloj que funciona bien mientras corres de manera constante puede comportarse de forma diferente durante intervalos, levantamiento de pesas, ejercicios con movimientos rápidos de brazos o deportes con cambios frecuentes de dirección.
También existen diferencias entre los sensores. Una banda pectoral que registra la frecuencia cardiaca puede ofrecer una medición más precisa que un sensor óptico ubicado en la muñeca en determinadas situaciones. Por eso, no conviene interpretar un dato del wearable como una medición clínica exacta.
¿Qué significa que mi frecuencia cardiaca esté alta durante el ejercicio?
Durante la actividad física es normal que la frecuencia cardiaca aumente. No existe una única frecuencia “normal” para todas las personas ni para todos los entrenamientos.
La intensidad del ejercicio, la edad, el nivel de entrenamiento, el clima, la hidratación, algunos medicamentos y otras condiciones pueden modificar la respuesta cardiovascular.
Por eso, una frecuencia elevada durante una sesión intensa no necesariamente significa que exista una enfermedad.
Lo que sí merece atención es un cambio inesperado o repetitivo, especialmente si aparece acompañado de síntomas como dolor u opresión en el pecho, falta de aire desproporcionada, mareo, desmayo o palpitaciones intensas.
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Este artículo fue redactado y aprobado por el Dr. Jorge Bustos, especialista en cardiología de LaCardio.
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