En los últimos años, el consumo de “tusi” o “cocaína rosada” ha dejado de verse únicamente como una práctica asociada a fiestas o ambientes recreativos. Lo que antes muchos percibían como una droga “menos peligrosa”, hoy genera una creciente preocupación entre especialistas en salud cardiovascular, neurología y medicina vascular debido al aumento de complicaciones graves en personas jóvenes.
Uno de los factores que más inquieta a los médicos es la falsa sensación de seguridad alrededor de esta sustancia. Muchas personas desconocen que el llamado Tusi no tiene una composición estable. Aunque suele relacionarse con el 2C-B, en realidad puede contener mezclas variables de ketamina, MDMA, cafeína, anfetaminas, cocaína y otros compuestos sintéticos, cuyos efectos en el organismo pueden ser impredecibles.
Esto significa que cada consumo puede representar un riesgo diferente.
La preocupación médica tomó mayor relevancia luego de la reciente alerta pública emitida por la Asociación Colombiana de Medicina Vascular (ACMV), que advirtió sobre el aumento sostenido de pacientes con complicaciones vasculares severas relacionadas con el consumo de esta sustancia.
Según los especialistas, varios de los casos atendidos han presentado trombosis, vasoespasmos arteriales prolongados, accidentes cerebrovasculares y cuadros de isquemia severa que comprometen el flujo sanguíneo hacia extremidades y órganos vitales.
Lo más alarmante es que algunos de estos eventos han ocurrido en pacientes jóvenes sin antecedentes cardiovasculares conocidos.
¿Qué le hace el Tusi al corazón y a los vasos sanguíneos?
Las sustancias estimulantes y sintéticas presentes en estas mezclas generan una activación intensa del sistema nervioso y cardiovascular.
El organismo entra en un estado de hiperestimulación que puede aumentar bruscamente la presión arterial, acelerar el ritmo cardíaco y producir espasmos severos en las arterias, conocidos médicamente como vasoespasmos.
Cuando el flujo sanguíneo disminuye o se bloquea, los tejidos dejan de recibir oxígeno suficiente. Como consecuencia, pueden aparecer eventos cardiovasculares y vasculares potencialmente mortales.
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“Estamos viendo pacientes jóvenes con complicaciones vasculares y cardiovasculares graves que muchas veces no se sospechan inicialmente por la edad. El problema es que estas mezclas tienen una composición impredecible y pueden desencadenar trombosis, infartos o accidentes cerebrovasculares en personas aparentemente sanas”, explica el Dr. Juan Guillermo Barrera, Líder Médico de Cirugía Vascular y Angiología de LaCardio.
Las complicaciones que más preocupan a los especialistas
De acuerdo con expertos en medicina vascular, el consumo de Tusi puede desencadenar:
- Trombosis arterial y venosa
- Infartos en personas jóvenes
- Accidentes cerebrovasculares isquémicos o hemorrágicos
- Daño severo en arterias y vasos sanguíneos
- Necrosis de dedos o extremidades
- Síndrome compartimental
- Lesiones cutáneas por falta de circulación
- Compromiso neurológico permanente
- Daño de órganos vitales
En los casos más graves, la disminución prolongada del flujo sanguíneo puede llevar a amputaciones, discapacidad irreversible e incluso la muerte.
Síntomas de alarma: cuándo consultar de inmediato
Uno de los mayores desafíos es que muchos síntomas iniciales pueden confundirse con ansiedad, intoxicación o efectos pasajeros de la droga.
Por eso, los especialistas insisten en no minimizar señales como:
- Dolor intenso en brazos o piernas
- Cambios de coloración en dedos o extremidades
- Sensación de frío o entumecimiento
- Dolor en el pecho
- Palpitaciones fuertes
- Falta de aire
- Dolor de cabeza súbito y severo
- Debilidad o pérdida de fuerza
- Dificultad para hablar
- Confusión o pérdida de conciencia
En medicina vascular y cardiovascular, actuar rápidamente puede marcar la diferencia entre la recuperación y las secuelas permanentes.
Un problema que va más allá del consumo recreativo
El auge de las drogas sintéticas en América Latina ha transformado el panorama del riesgo. Hoy, la preocupación no se limita a una sola sustancia, sino a combinaciones químicas cambiantes que aumentan la toxicidad y dificultan prever los efectos sobre cada organismo.
Por eso, los expertos reiteran que no existe una dosis “segura” ni una forma confiable de anticipar cómo reaccionará una persona.
Más allá de la atención médica, el llamado es a fortalecer la prevención y la educación. Hablar con claridad sobre los riesgos reales del Tusi puede ayudar a evitar secuelas irreversibles y proteger la vida de muchos jóvenes.
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Este artículo fue redactado y aprobado por el Dr. Juan Guillermo Barrera, Líder Médico de Cirugía Vascular y Angiología de LaCardio.
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