Dormir tarde se ha vuelto común. Trabajo, estudio, pantallas, preocupaciones o simplemente la costumbre de “robarle horas” a la noche hacen que el descanso pase a segundo plano. Muchas veces el cuerpo parece adaptarse, pero el corazón no olvida. Dormir poco o acostarse de forma constante a altas horas tiene efectos reales y medibles sobre la salud cardiovascular.
El sueño no es un lujo ni un tiempo perdido. Es un proceso activo en el que el cuerpo se repara, regula hormonas y equilibra funciones vitales. Cuando ese proceso se altera, el corazón es uno de los órganos que más lo resiente.
El reloj interno también regula al corazón
Tu cuerpo funciona con un reloj biológico, conocido como ritmo circadiano. Este regula cuándo dormir, cuándo despertar y cómo se comportan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la liberación de hormonas. Dormir tarde, especialmente de forma habitual, desajusta ese reloj.
Durante el sueño profundo, el corazón trabaja a un ritmo más bajo, la presión arterial desciende y los vasos sanguíneos descansan. Si duermes poco o en horarios irregulares, este “reposo cardíaco” se reduce o desaparece, obligando al corazón a mantenerse en alerta más tiempo del necesario.
Más estrés, más carga para el corazón
Dormir tarde se asocia con niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés. Esto puede aumentar la presión arterial, favorecer la inflamación y alterar el metabolismo del azúcar y las grasas. Con el tiempo, estos cambios incrementan el riesgo de hipertensión, arritmias y enfermedad cardiovascular.
“El sueño insuficiente y los horarios irregulares generan un estado de estrés e inflamación crónico en el organismo. Este escenario obliga al corazón a trabajar bajo condiciones desfavorables de forma sostenida”, explica el Dr. Jorge Bustos, líder médico de cardiología de LaCardio.
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Además, dormir mal suele ir acompañado de otros hábitos poco saludables: menos actividad física, mayor consumo de alimentos ultraprocesados y más uso de pantallas, creando un círculo que impacta directamente al corazón.
Dormir tarde no es lo mismo que dormir poco… pero ambos afectan
Incluso si duermes varias horas, hacerlo muy tarde puede ser perjudicial. Estudios han mostrado que acostarse de manera habitual después de la medianoche se asocia con mayor riesgo cardiovascular, independientemente de la duración total del sueño. El cuerpo no solo necesita horas de descanso, también necesita que ese descanso ocurra en el momento adecuado.
Una investigación publicada en el European Heart Journal encontró que las personas con horarios de sueño tardíos tenían un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes dormían en horarios más tempranos y regulares.
Dormir mejor también es prevenir
Cuidar el corazón no empieza únicamente con ejercicio y alimentación. Empieza la noche anterior. Intentar acostarte a la misma hora, reducir el uso de pantallas antes de dormir, crear rutinas de descanso y darle al sueño la importancia que merece son decisiones que suman salud a largo plazo.
“El descanso adecuado es una herramienta poderosa de prevención cardiovascular. Dormir bien no solo mejora cómo te sientes al día siguiente, también protege al corazón en el tiempo”, Dr. Jorge Bustos.
Escuchar a nuestro cuerpo cuando pide descanso es una forma de cuidado. Dormir tarde puede parecer inofensivo hoy, pero nuestro corazón lleva la cuenta. Y cuidarlo, muchas veces, empieza apagando la luz un poco antes.
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