La comunicación interventricular (CIV) es la cardiopatía congénita más común. Se presenta cuando existe un orificio en el tabique que separa los dos ventrículos del corazón, permitiendo el paso anormal de sangre del ventrículo izquierdo al derecho. Este flujo adicional aumenta el flujo sanguíneo que llega a los pulmones, a la aurícula y al ventrículo izquierdos, comprometiendo la función cardíaca e incrementando gradualmente la presión pulmonar, si no se diagnostica y trata de manera oportuna.
La CIV está presente desde el nacimiento y, en la mayoría de los casos, su causa no es completamente clara. Puede asociarse a factores genéticos o a alteraciones durante el desarrollo fetal. Su impacto clínico depende, en gran medida, del tamaño de la comunicación y de la cantidad de sangre que se desvía: las CIV pequeñas pueden pasar desapercibidas y cerrarse espontáneamente, mientras que las grandes requieren tratamiento medicamentoso e intervención quirúrgica.
¿Cuáles son los síntomas?
No todas las personas con CIV presentan síntomas. En defectos pequeños, la condición puede detectarse de manera incidental durante un control médico. Sin embargo, cuando la comunicación es moderada o grande, pueden aparecer signos que alertan sobre la necesidad de evaluación especializada, como dificultad para respirar —especialmente durante la alimentación o la actividad física—, fatiga, sudoración excesiva, retraso en el crecimiento en bebés y niños pequeños, infecciones respiratorias frecuentes y la presencia de un soplo cardíaco identificado en el examen clínico.
Reconocer estas señales y actuar a tiempo es clave. Un diagnóstico temprano permite tomar decisiones informadas y prevenir complicaciones a largo plazo.
Diagnóstico y opciones de tratamiento
El diagnóstico de la CIV se realiza mediante estudios no invasivos que permiten evaluar la anatomía y el funcionamiento del corazón. La ecocardiografía es la herramienta principal, complementada, según cada caso, con electrocardiograma y radiografía de tórax.
El tratamiento se define de manera individualizada y depende del tamaño del defecto, la edad del paciente y la presencia de síntomas. Entre las opciones se incluyen:
- Monitoreo periódico, indicado en CIV pequeñas con alta probabilidad de cierre espontáneo.
- Tratamiento médico, para controlar síntomas como insuficiencia cardíaca o hipertensión pulmonar.
- Cirugía correctiva, cuando la comunicación es moderada o grande y afecta de forma significativa la función cardíaca.
- Cierre percutáneo con dispositivo, una alternativa mínimamente invasiva en casos seleccionados, usualmente en adolescentes o adultos.
Como explica la Dra. Claudia Stapper, especialista en cardiología pediátrica de LaCardio “La comunicación interventricular no es igual en todos los pacientes. Nuestro rol es evaluar cada caso con rigor científico y sensibilidad humana, para definir el momento y la estrategia de tratamiento que le permita al niño —y a su familia— avanzar con confianza hacia una vida plena.”
Acompañamiento experto
La comunicación interventricular es una cardiopatía de excelente pronóstico cuando se diagnostica y se aborda de forma temprana por equipos médicos especializados. En LaCardio, combinamos experiencia clínica, tecnología de vanguardia y un enfoque profundamente humano para acompañar a cada paciente y su familia en este camino.
Si tú o alguien cercano tiene un diagnóstico de CIV, o presenta síntomas compatibles, dar el primer paso puede marcar la diferencia. Agendar una consulta especializada es una decisión valiente para cuidar tu corazón desde hoy. Confía tu salud en los expertos de LaCardio: Link
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