Sumergirte en una tina con agua muy fría puede parecer un reto personal o una forma de empezar el día con más energía. Los llamados ice baths se han vuelto populares, pero cuando se trata del corazón, vale la pena hacer una pausa y entender qué ocurre realmente en tu cuerpo.
Cuando entras de forma brusca a una tina con agua fría, tu organismo reacciona de inmediato. Es normal: el cuerpo entra en “modo alerta”. El corazón late más rápido, la respiración se acelera y la presión arterial puede subir por unos instantes. No es peligroso por sí solo, pero sí es un estímulo intenso.
Lo que pocas veces se cuenta es que el frío puede enviar señales opuestas al corazón. Por un lado, el cuerpo se activa para enfrentar el frío; por otro, si el rostro entra en contacto con el agua o contienes la respiración, se activa un reflejo que intenta bajar los latidos. Esa mezcla de señales puede generar un pequeño desorden en el ritmo cardíaco, especialmente en personas más sensibles.
“Cuando una persona se sumerge de forma brusca en una tina con agua muy fría, el cuerpo entra en un estado de alerta. El corazón puede latir más rápido, la presión arterial subir y, en algunas personas, el ritmo cardíaco desordenarse por unos momentos. En personas sanas suele ser algo transitorio, pero en quienes tienen antecedentes cardíacos o arritmias, este estímulo puede generar palpitaciones o molestias que no deben ignorarse.”
explica la Dra. Stephany Luna, médica especialista en cardilogía de LaCardio
En personas sanas, estos cambios suelen durar poco tiempo. A veces se sienten latidos “saltados” o una sensación extraña en el pecho que desaparece al salir del agua. Aun así, la forma en que se hace el baño importa mucho: entrar de golpe, con agua muy fría, sumergir la cara o aguantar la respiración aumenta el impacto sobre el corazón.
Si tienes antecedentes de arritmias, enfermedad cardíaca, presión alta o has sentido palpitaciones con facilidad, el cuidado debe ser mayor. En estos casos, el estrés que produce el frío puede ser más fuerte y no es una práctica recomendable sin una evaluación médica previa.
También es importante decirlo con claridad: hasta ahora, no hay evidencia científica sólida que demuestre que los baños en hielo mejoren el ritmo del corazón o prevengan problemas cardíacos. No todo lo que está en tendencia siempre beneficia nuestra salud.
En LaCardio creemos que cuidar el corazón empieza por informarse, escuchar al cuerpo y tomar decisiones conscientes. Tu salud es un compromiso contigo.
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